Ser Reflector significa ocupar uno de los Tipos más raros del Diseño Humano. El Tipo describe el modo en que tu energía se organiza y cómo tu aura, el campo energético que te rodea, interactúa con el mundo. En tu caso, todos los centros de energía están indefinidos, por lo tanto abiertos y receptivos, y esa configuración hace que funciones como un espejo: absorbes la energía de los ambientes y las personas a tu alrededor y la devuelves amplificada. Tu aura tiende a revelar la salud del lugar y del grupo en el que estás, más que un estado propio.
Funcionas mejor cuando eliges con cuidado dónde y con quién convives, porque todo eso te atraviesa en profundidad, y no de paso. A diferencia de los otros Tipos, no cuentas con una energía fija y constante; la experiencia de la vida se da a través de la variación, con días sensiblemente distintos entre sí, conforme a la luna y los ciclos que la acompañan. Vale la pena considerar esto al organizar el trabajo, el estudio y los compromisos, sin esperar de ti la misma disposición todos los días.
La paciencia, por esta razón, es el recurso más útil del que dispones. La recomendación clásica es darte tiempo, alrededor de un ciclo lunar completo, antes de tomar decisiones importantes, permitiendo que la claridad se forme poco a poco en lugar de forzarla. Percibes matices que en general pasan desapercibidos para las demás personas, y hay sabiduría acumulada en esa sensibilidad. Conviene explorar esa cualidad con curiosidad, en el espíritu de experimentación que propone el Diseño Humano.